Adriana Solano Laclé
Mis más sentidas condolencias a la familia de nuestra querida Adriana, a su esposo y a sus afectos.
Unido a las manifestaciones del reconocimiento, por sus calidades humanas y profesionales, es meritorio este póstumo reconocimiento en su partida y a su memoria.
Conocí, como la mayoría de los colegas de nuestra Cancillería a Adriana en el que-hacer cotidiano de nuestras reposabilidades y mantuvimos siempre un gran nivel de comunicación y respeto aún cuando no coincidiéramos siempre en nuestras apreciaciones profesionales, mínimas por cierto. Su capacidad de gestión y de visión, sobre las materias diarias, su apertura a considerar y a escuchar fue y es reconocida por todos.
Sin embargo, tuve el privilegio de poder sintonizar con Adriana un conexión que tal vez no otros colegas realizaron o tuvieron la oportunidad de hacerlo. Después de una velada musical que compartimos, pude tener acceso a su sensibilidad artística, a su sentido estético y su curiosidad intuitiva, más allá de su impronta racional y lógica metódica. Esa experiencia me dislumbró, es la que mayor atesoro de los momentos que compatimos como personas y de la suerte de haber podido conocerle.
La Paz sea contigo Adriana y con los tuyos.